EXPERTOS EN SALUD ANIMAL ADVIERTEN SOBRE LAS SEÑALES DE ALERTA ANTE LA CAÍDA DE PELO EN MASCOTAS
Con la llegada de la primavera y el otoño, los animales de compañía experimentan procesos estacionales de mudanza de pelaje para adaptarse a las fluctuaciones de temperatura. Sin embargo, los profesionales en medicina veterinaria remarcan la importancia de distinguir entre el recambio folicular normal y los cuadros dermatológicos que requieren atención clínica. La pauta central compartida por los especialistas es contundente: mientras que la caída generalizada y pareja forma parte de un proceso fisiológico natural, la formación de calvas o zonas localizadas sin pelo constituye una manifestación anómala.
La intensidad de la muda varía de forma considerable según la raza, el tipo de manto y las condiciones ambientales en las que habita el animal. Razas de doble capa como los huskies, ovejeros o gatos de pelo largo registran desprendimientos masivos de pelaje. Asimismo, la presencia de calefacción continua o aire acondicionado en los hogares de la región altera los ciclos de luz y temperatura, provocando que muchos perros y gatos pierdan pelo de manera sostenida durante todo el año sin que esto implique una patología de base.
La alerta dermatológica debe activarse cuando el desprendimiento deja de ser uniforme y comienzan a observarse parches desprovistos de pelo, enrojecimiento cutáneo, descamación, costras o un lamido e rascado compulsivo en sectores puntuales del cuerpo. Estas manifestaciones suelen estar asociadas a infestaciones de parásitos externos como pulgas o ácaros de la sarna, alergias alimentarias, dermatitis por contacto, infecciones fúngicas o bacterianas, desequilibrios nutricionales e incluso cuadros de estrés o ansiedad prolongada.
Frente a la detección de zonas despobladas o lesiones en la piel, los profesionales veterinarios aconsejan evitar la aplicación de remedios caseros o el uso de champús medicados sin un diagnóstico de laboratorio previo. Para mantener la salud del manto, se recomienda implementar cepillados frecuentes que eliminen el pelo muerto y permitan inspeccionar la dermis, garantizar una alimentación equilibrada con aportes de ácidos grasos esenciales omega-3 y omega-6, y mantener un esquema de desparasitación al día.