EL REINO UNIDO REFORZÓ SU POSTURA EN ATLÁNTICO SUR Y REITERÓ LA VIGENCIA DEL PRINCIPIO DE AUTODETERMINACIÓN
El gobierno británico fijó posición oficial tras el mensaje por cadena nacional en el que la administración nacional ratificó la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y anunció sanciones administrativas contra petroleras extranjeras junto a la proyección de una base militar en el extremo sur del continente. Mediante un comunicado de la oficina del primer ministro Andy Burnham en Downing Street, las autoridades británicas recalcaron que sus fuerzas armadas operan en estado de alerta permanente para garantizar la protección del archipiélago y los intereses de la corona en la región.
La respuesta diplomática británica se centró en sostener la vigencia del principio de autodeterminación de los habitantes del territorio insular. Voceros oficiales señalaron que el estatus político de las islas se mantendrá sin variaciones mientras los residentes así lo decidan, al tiempo que defendieron la legitimidad de los permisos de exploración petrolera otorgados a los consorcios Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration en la cuenca norte, cuyos proyectos continúan en marcha de cara al horizonte de producción fijado para los próximos años.
En la misma línea, referentes del Gabinete británico manifestaron que las declaraciones vertidas desde Buenos Aires responden a dinámicas de política interna y desestimaron la efectividad de las medidas punitivas anunciadas por la Cancillería argentina. Por su parte, el ministro de Defensa Wes Streeting y el canciller Ed Miliband reiteraron mediante canales oficiales que el compromiso militar y diplomático de Londres con el control colonial ejercido desde 1833 es de carácter inamovible.
La nueva escalada verbal y administrativa se enmarca en un contexto internacional atravesado por pronunciamientos de líderes globales sobre el control de recursos estratégicos en el mar epicontinental. Pese a que las resoluciones históricas de la Organización de las Naciones Unidas insta a ambas naciones a entablar negociaciones bilaterales y abstenerse de introducir modificaciones unilaterales en la zona en disputa, la diplomacia británica insiste en rechazar cualquier canal de diálogo sobre la titularidad de los derechos soberanos en el Atlántico Sur.